José María el Tempranillo El legado del bandido generoso

Publicado en 19 Febrero 2010

José María Hinojosa Cobacho

"El Tempranillo" (1805-1833)

 

¡Que maravilla, quinientos migueletes y no lo pillan:

Lo buscan por Lucena y está en Sevilla!

¡Quien lo diría que un rey manda en España!

¡Quién lo diría, cuando en la sierra manda José María!

 

José Maria el Tempranillo


José María Hinojosa Cobacho nació el 24 de junio de 1805 en la villa de Jauja, municipio de Lucena en Córdoba. Hijo del jornalero Juan Hinojosa de 25 años, y de María Covacho de 20. Era Jauja una aldea pobre rodeada de latifundios a orillas del río Genil, en una tierra acostumbrada al fenómeno del bandolerismo por la pobreza y la injusticia.

 

José Maria el Tempranillo

Durante una romería en la ermita de San Miguel, cerca de Jauja, el joven José María, que no se sabe su edad exacta aunque fue entre los trece y los veinte años, mató a un hombre por causas no esclarecidas, unos dijeron que por vengar a su padre que había muerto asesinado años antes, otros que por vengar a su madre que había sido deshonrada por el asesinado, otros que fue por una novia, sea como fuere lo cierto es que huye de la justicia y se echa al monte empezando el bandolerismo, su tempranera edad hace que se le conozca como El Tempranillo.

 

Los siete niños de Ecija

Se une inicialmente a la banda de los Niños de Écija, pero pronto encabeza su propia partida y sus correrías se hacen célebres tomando fama de Robín Hood" que roba a los ricos para ayudar a los pobres. Desde Ronda a Ecija y desde Estepa a Lucena los bandoleros desafiaban las tropas de Fernando VII incapaces de capturar a los salteadores. Su fama de bandolero romántico la exaltan los extranjeros que viajan por Andalucía como el francés Merimée autor de Carmen, que relata sus andanzas y destaca que era "guapo, valiente, y cortés" y muy considerado con mujeres y ancianos, narrándose que cuando detenía una diligencia, daba la mano a las señoras para que bajasen y cuidaba de que quedaran cómodamente sentadas a la sombra. Jamás un juramento ni una palabra grosera, sino al revés, miradas casi respetuosas y una cortesía natural que jamás se desmiente.

 

Casa natal de José Maria el Tempranillo en Jauja

- ¡Ah!, señora - decía, sustrayendo la sortija de la mano de una mujer,
- una mano tan bonita no necesita adornos.

Y al mismo tiempo que deslizaba la sortija a lo largo del dedo, besaba la mano con un ademán capaz de hacer creer, que el beso tenía para él más precio que la sortija. Dejaba siempre a los viajeros el dinero suficiente para llegar al pueblo más próximo, y nunca rehusó a nadie el permiso de conservar cualquier joya que le era preciosa por su recuerdo.


 

Richard Ford

El inglés Richard Ford escribe también sobre él, y su amigo John Frederic Lewis viaja a su encuentro logrando inmortalizar al Tempranillo con un dibujo en 1832, tenía el pelo negro, ojos azules, boca grande, hermosa dentadura y manos pequeñas. Vestía camisa fina, chaquetilla de terciopelo con botones de plata y polainas de cuero, montaba un caballo bayo. Ver imagen cortesía del Museo del Bandolero de Ronda


Casa con María Jerónima Francés en Torre Alhaquime (Cádiz) de donde ella era natural, y de este matrimonio nacería un hijo, de nombre José María, el 6 de Enero de 1832 en un cortijo cercano a Grazalema, muriendo su madre en el parto. Esta desgraciada circunstancia ocurre porque El Tempranillo acudió en solitario junto a su esposa para acompañarla en el parto, siendo delatado ya que los Voluntarios del Rey, llamados popularmente Migueletes, lo cercan en el cortijo. El alboroto y tiroteo provocan a su mujer tal impresión que el parto se adelanta con el desenlace citado. José María El Tempranillo, lejos de rendirse, monta el cadáver de su esposa sobre el caballo, se ata el bebé a su faja y sale a galope del cortijo entre los disparos de los migueletes, saliendo ileso del trance y entregando su hijo a la familia de la madre.

 

José Maria el Tempranillo

El día 10 de Enero bautiza a su hijo en la iglesia parroquial de Grazalema (Cádiz) acudiendo tranquilamente a la ceremonia ante la pasividad de las autoridades locales que no se atreven a arrestarlo. Dispone en esta época de unos cincuenta hombres a caballo, bien disciplinados que son el temor de las fuerzas de seguridad que prefieren evitarlos. Ante la creciente importancia del conocido Rey de Sierra Morena, y de otros bandoleros como El Lero y Ruiz Germán, un grupo de terratenientes visita al Rey y logran convencerlo que la única forma de acabar con ellos es concederles un indulto que los aleje de la ilegalidad.

 

En Agosto de 1832 en Estepa se formaliza el indulto a las tres partidas y en los términos del acuerdo se pacta que los bandoleros formen el llamado Escuadrón Franco de Protección y Seguridad Pública de Andalucía, siendo El Tempranillo su comandante y debidamente uniformados reciben en Córdoba la bendición del obispo desfilando por la ciudad y pasando a continuación a patrullar por los mismos caminos que antes asaltaban.

Durante la persecución de otro bandolero, José María El Barberillo, de Estepa, llega confiado a un cortijo cercano a Alameda (Málaga), donde es tiroteado por El Barberillo que huye del lugar, sus hombres lo trasladan al pueblo donde tras unos días de agonía en que le da lugar a hacer testamento, muere a los veintiocho años de edad, el 24 de Septiembre de 1833, lugar donde se encuentra su tumba.

Tumba de José Maria el Tempranillo

saltar a los ricos para repartirlo entre sus pobres vecinos. José María El Tempranillo se convirtió en santo y seña del bandolerismo romántico del periodo decimonónico.


La filosofía del Robín Hood español se fraguó a orillas del Río Genil, entre municipios sevillanos, cordobeses y malagueños. Lazos entre pueblos colindantes que se refuerzan con la Ruta del Tempranillo, un itinerario cultural que busca acercar las andanzas de este mito popular repleto de esencia andaluza.

 

Panorámica de Badolatosa

 Badolatosa, y su pedanía Corcoya, constituyeron el cuartel general del bandolero, que nació y creció en la limítrofe aldea de Jauja, perteneciente a la localidad cordobesa de Lucena.

Badolatosa y Jauja sólo están separadas por el paso del Genil, un río que marca la relación entre los restantes municipios de la Ruta, como Casariche en Sevilla, Benamejí y Palenciana en Córdoba y Alameda en Málaga. Seis localidades de tres provincias distintas que de forma conjunta nos acercan los hechos que marcaron al famoso bandido.


La vertiente sevillana del itinerario tiene como protagonista principal a Badolatosa. El municipio prioriza parte del recorrido vital del bandolero, que podemos emular gracias a este trayecto. 

Ermita de la Fuensanta Corcoya

En la aldea de Corcoya tendremos ocasión de conocer la ermita de la Fuensanta, un enclave imprescindible para entender la faceta sentimental de José María. Cuentan que acudía de forma furtiva para honrar a la Virgen de la Fuensanta, y según documentos oficiales, en este mismo lugar se realizó el indulto del bandolero y su banda, por orden de Felipe VII y de las autoridades eclesiásticas.

Cuevas de José Maria el Tempranillo en Corcoya

Badolatosa acogió muchos de los refugios donde El Tempranillo se curaba de la justicia. Cuevas o grutas situadas en los alrededores de la ermita que marcaba su vocación cristiana y del pueblo que lo trataba de héroe, que le servían de perfecto escondite y le permitía soportar las inclemencias.


Esta vía cultural integra monumentos íntimamente relacionados con la vida y costumbres de las primeras décadas del siglo XIX. Es el caso de la noria de Badolatosa. Una construcción que permitía obtener agua del Genil y subirla a las canalizaciones de las huertas ubicadas junto al río.


La protección y puesta en valor del medio ambiente también constituye otro de los elementos esenciales del viario cultural. El itinerario persigue el disfrute del espacio natural, de hermosos paisajes bien conocidos por José María y que actualmente se preservan como parajes naturales. Es el caso de Malpasillo y Cordobilla, dos reservas de importante valor ornitológico en la orilla del Genil. El río ha sido uno de los ejes vertebradores de la ruta, lo que hizo que Badolatosa acogiera un centro de interpretación fluvial.

Paraje Natural de Malpasillo


Como complemento al espacio cultural y natural de la ruta, la comarca dispone de una amplia red de establecimientos de restauración y descanso. Alojamientos rurales y restaurantes de comida típica andaluza se ofrecen para impregnarse aún más del alma bandolera de la zona, y como servicios indispensables a favor del progreso turístico de los pueblos de El Tempranillo, que guardan con tesón la preciada herencia del paso de un bandolero auténtico.

Noticia original Diario de Sevilla

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Escrito por Abraham Pineda Morales

Etiquetado en #Badolatosa Sevilla, #Historia de Badolatosa, #Bandolerismo andaluz

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