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Badolatosa, Sevilla, Mi pueblo

Una pincelada histórica del contrabando en Badolatosa

27 Mayo 2010 , Escrito por Arturo Rodríguez Etiquetado en #Colaboradores

 

Una pincelada histórica del contrabando en Badolatosa

Por Arturo Rodríguez, Badolatosa 27/05/2010

 

PINTUR~1Entendemos por contrabando la importación o exportación de mercancías prohibidas o de  lícito comercio que no hayan sido presentadas o declaradas en la correspondiente oficina de aduana, es decir, en los establecimientos instalados para la fiscalización de mercancías a la salida o entrada del territorio español, así como la recaudación de las tarifas oficiales a pagar, o lo que es lo mismo, los derechos arancelarios. Los lugares establecidos por el gobierno son aeropuertos, costas y fronteras.

Los siglos XVIII y XIX son los de mayor auge del contrabando. Esta actividad delictiva es un fenómeno tan antiguo como la propia organización social del estado en la que surge. Algunos autores aseguran que ya existe desde la Edad Media.

 

Uno de los principales acontecimientos que facilitaron y promovieron este fenómeno fue la ocupación inglesa de Gibraltar en el año 1704 y su conversión en puerto franco por la reina Ana de Inglaterra. La hacienda pública española se vería perjudicada debido al enorme tráfico que se generó de ilícitas mercancías procedentes de la colonia inglesa, que pasó a ser un almacén de abastecimiento de contrabandistas, quienes posteriormente venderían en la península los géneros.

  

En el mes de marzo de 1764 las justicias de los reinos andaluces recibieron una real orden fechada el 9 de febrero de 1764 en la que se ordenaba a éstas, la persecución hasta su exterminio de los defraudadores de la hacienda, así como aquellas personas que dieran auxilio y cobijo a los contrabandistas. A lo largo de los años sucesivos las órdenes se suceden más o menos en los mismos términos.

 

 No siempre fueron represivas las leyes que pretendieron exterminar el contrabando. En algunos casos, como el real decreto de 12 de enero de 1791, se concedió un indulto general a aquellos defraudadores que no hubieran cometido delito de sangre, así como a los desertores de los ejércitos. Tanto era su celo para la exterminación del contrabando, que incluso el indulto se hizo extensivo a aquellos contrabandistas que sin premeditación ni alevosía hubieran cometido algún homicidio. Para gozar del indulto los contrabandistas deberían de presentarse en el término de 90 días a los Intendentes y Subdelegados de Provincias de rentas a quienes entregarían el género ilícito y armas que tuvieran en su poder.

 

La respuesta a este ofrecimiento de perdón podemos observarla en varios vecinos de Badolatosa que se acogieron al indulto. Es el caso de Miguel Artacho, que durante años se había dedicado al negocio del contrabando, en especial  al tráfico de tabaco. Artacho, en su vida de contrabandista hirió de muerte a Juan de Torres, en defensa propia, según él. Para justificar la veracidad de los hechos presentó los documentos que lo acreditaban ante don Antonio Fernández Soler, asesor general. Miguel Artacho entregó además una fianza de 200 ducados y se comprometió a buscar un trabajo honesto en su localidad de residencia, Badolatosa.

 

No sólo Artacho se vio favorecido de la real gracia, sino que también la solicitaron Julián Romero y Bartolomé Ruiz, ambos vecinos de Badolatosa. Sin embargo, estos dos individuos en vista de los documentos presentados y de la justificación de su pobreza se vieron en la imposibilidad de dar la fianza asignada en el real decreto, por lo que se acogieron a su artículo tercero,  que les perdonaba su delito. Pero en caso de ser reincidentes en el fraude serían penados con la cárcel. Para ello, las justicias de Badolatosa estaban obligadas a vigilar su conducta.

 

Larga sería la lista para enumerar los productos de contrabando, pero en resumen se pueden citar como más representativos los tejidos de calidad (sedas, muselinas, coco, paños), la pólvora, las armas, el ganado (caballos, cerdos, vacas),  y principalmente el tabaco.

 

Casi todas las vías del contrabando confluían en el centro geográfico de Andalucía. Son abundantes los listados de personas sospechosas de traficar en el comercio ilícito y algunos de ellos lograron cierta fama entre las autoridades que los perseguían. Son los casos, por ejemplo, de Cristóbal Aragón, de Benamejí; Antonio de Luque, de Encinas Reales; Francisco Gómez y Francisco Malato, ambos de Cádiz, aunque actuaban entre su tierra y Rute; Hermenegildo González, que además de contrabandista era desertor y faccioso, actuó en las provincias de Granada y Almería; Narciso de Cizaño, en las de Granada y Málaga; y un largo etc. 

La noche del 21 de agosto de 1824 una partida de escopeteros y de realistas que patrullaba la vega de Antequera mantuvo un tiroteo en el cortijo de Carrillo con un grupo de ochenta y cuatro contrabandistas, logrando herir y capturar a dos de ellos.

Fusilero RGTO. Medinasidonia 1813

     Fusilero Rgto. Medinasidonia - 1813

El tabaco suponía, con diferencia, el mayor porcentaje del tráfico delictivo y el que gozaba de más aceptación. Su transporte no era excesivamente complicado y tenía una fuerte demanda entre la población.

 

Durante la mayor parte del siglo XVII  y XVIII fueron los cuerpos del ejército y los propios vecinos de los pueblos, organizados en partidas, los encargados de combatir y exterminar a los contrabandistas. Pongamos por caso el de nuestro pueblo, Badolatosa, que contaba con una población de 270 vecinos en 1761. Joseph de los Reyes, su alcalde, Juan Pérez Montilla, alguacil mayor y Pedro de Flores, regidor, disponían del auxilio de ocho hombres para la persecución de malhechores y contrabandistas. Cada uno de ellos recibía un jornal de dos reales diarios. Siete de ellos eran vecinos de Badolatosa mientras que el otro lo era de Écija. Estos son:

 

- Pedro Agustín de los Reyes, sargento miliciano.

- Cristóbal Thellado, sargento de milicias.

- Juan Hidalgo, miliciano.

- Miguel León Carrión, miliciano.

- Juan Linares Cañete, miliciano.

- Juan Romero, soldado miliciano.

- Francisco Perez, soldado miliciano.

             - Francisco Xiraldez Chicón, soldado miliciano.

El 9 de marzo de 1829 nace el Real Cuerpo de Carabineros de Costas y Fronteras mediante real decreto. Su principal y única misión combatir y hacer desaparecer el contrabando y sus defraudadores.

 

carabinero de costas y fronteras 1829

Carabineros de Costas y Fronteras 1829

 

La persecución del ilícito comercio de mercancías era tarea única y expresamente encomendada a los carabineros, como ya se ha comentado. Pero era un delito y como tal, había que perseguirlo.

 

A pesar que el contrabando era únicamente competencia de los Carabineros, eran frecuentes los servicios conjuntos entre éstos y la Guardia Civil, para la detención y evitación de contrabandistas.

 

Es a partir de la ley de 15 de marzo de 1940 cuando la Guardia Civil toma en exclusividad la tarea de la represión del contrabando.

Guardia-civil-1940-.jpg

Ilustración hecha para La España del NODO (El Mundo), realizada solo con lápiz. 1940

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Francisco José Navarro García 11/04/2013 02:14


Tengo mucho interés en poder obtener fuentes en donde aparece el contrabandista gaditano Francisco Malato, pues creo que soy descendiente de él, y no consigo más documentación que este artículo
publicado por D. Arturo Rodriguez.


He intentado en varias ocasiones ponerme en contacto con este señor, pero no ha sido posible, por lo que agradecería que alguien me facilitase un contacto con este señor, ó con cualquier otro que
tuviese conocimiento de este tema.


Soy aficionado a la genealogía, y mis teléfonos son 950297623, y 650242824, y mi correo electrónico es :   pmalatoyuste@yahoo.com.


Un saludo